18.9.10

10.

¿Puedes hacerme un último favor? Claro, y sabes que no tiene que ser el último. Ya... pero quiero que sea él último. Dime. ¿Puedes pedirme que cierre los ojos, besarme e irte antes de que los vuelva a abrir?¿Cómo? Si tengo que vivir de los recuerdos, quiero tener uno que me dea para vivir mucho tiempo. Cierra los ojos.

Sintió que accedía a su petición y sintiendo que aceptaba que sería su último favor y su último recuerdo, lo único que le quedaría, cerró los ojos poco a poco y la tristeza que guardaba salió comprimida en una lágrima justo en el instante en el que sus labios se encontraban con los que llebaba deseando tanto tiempo. Y no pensaba en otra cosa que no fuera que aquello era un adios y no un hasta mañana. No contó el tiempo, solo se fué desaciendo de su tristeza en pequeñas gotitas. Los labios se separaron y temió el tiempo que debería esperar para abrir los ojos. Quizás cinco minutos, tal vez veinte. Supo que sería lo más difícil que haría en mucho tiempo, pero sin tristeza ya dentro, hizo, muy despacio, que sus parpados fuesen levantándose hasta topar con su límite. Había cumplido, no estaba. Y su última ilusión de verlo allí enfrente, ignorando su favor, se esfumó. Se giró, cogió su chaqueta y emprendió camino hacia la puerta del bar, poniéndosela. La noche era perfecta y de ese lugar a la acera a casa, treinta metros, sesenta pasos. Pero era mejor hacerse a la idea, antes de empezar a caminar,de que esta vez el no vendría detrás, ni aparecería en el último minuto cuando estuviera a punto de meter la llave en la cerradura del portal. Esta vez, el había cumplido con su parte del favor. Ella sonrió, sin fuerza, mientras el último pensamiento de la noche le invadía la cabeza "nunca me gustó que fuese tan demasiado buena persona".

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