10.9.10

5.

Llevaba toda la noche evitando su mirada, ahogándose entre conversaciones y risas perdidas de desconocidos. A él era al único al que ignoraba, viendo como ahora era a otra a quien regalaba su boca. El mar era un plato y el cielo estrellado anunciaba que al día siguiente haría un sol espléndido  Un sol que en pocas horas empezaría a salir.

-¿Te pasa algo conmigo?
- No
- ¿Y por qué llevas toda la noche ignorándome solo a mí?

En ese momento le hubiese gustado decirle un millón de cosas, darle tres mil razones, pero, como en los últimos metros de la carrera, siguió con su actitud nocturna. Lo miró y volvió a huir.

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