16.9.10

9.

Se que está rabiosa pero se le ve contenta. Es irónico verla sentada allí, delante de la ventana como una niña pequeña, viendo como las gotas caen unas sobre otras formando un gran charco.
No se da cuenta de nada más, de si la gente le habla o de si es la hora en la que debería estar haciendo otra cosa. Simplemente le gusta verla, la lluvia. Le gustó siempre. Siempre que se ponía el tiempo así y ella estaba en un sitio resguardado, se quedaba quieta y disfrutaba del verbo llover. Lo hacía siempre y ahora, cuando ya físicamente no era una niña, seguía haciéndolo. Es irónico, muy irónico. Pero me encanta.
Parece idiota, ella a pocos pasos de el, sentada viendo llover, como siempre. Lo hace desde que yo se quien es y lo peor es que el siempre se queda mirándola desde lejos. Con las veces que llueve al año y con los años que tienen y aún no se atreve a sentarse a su lado y a quedarse en silencio, mirándola como ella lo hace. Ella a la lluvia, el a ella y yo a el. Siempre odie la lluvia y creo que se el motivo.

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