16.10.10

15.

- ¿Sabes de que me acordé, el otro día, al salir del piso?
- No, dime, ¿de que?
- De cuando acabábamos hablando de cosas extrañas y convirtiendo nuestras conversaciones en diálogos filosóficos.- Se rió un rato y continúo- Cuan niños eramos eh...
- Hombre... yo tenia ya mis veinte y tu eras novata en lo de la mayoría de edad.
- Si, pero sabes que aun así yo me consideraba más madura que tu. De echo, me lo sigo considerando.
Tras fruncir algo el ceño, el preguntó.
- ¿De veras aun piensas que sigo siendo así? ¿Que pase lo que pase la única que actuaria correctamente serias tu?
- No, yo dije que me consideraba más madura, pero ahora ya no actúo conforme a lo correcto sino a las apetencias momentáneas. Y si, ya ves... me costo cosa de tres años entender la frase que repetías siempre en mi portal.
El silencio se apoderó del contexto durante unos ínfimos segundos para ser roto al unisono por ambas voces.
- "Tienes que dejar de pensarlo todo, haz solo lo que te salga en el momento"
- Y por cierto, si, creo que si. Que sigues y seguirás siempre siendo así. A ti lo de madurar no te gusta, no te pega. A mi no me gusta el color naranja, ni el chocolate y a ti... no te gusta madurar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario