30.11.10

31.

Viéndote tras el espejo retrovisor, me pregunto si alguna vez, cuando pasas por delante de tu antigua casa, te acuerdas de lo que allí pasaste. De lo que ahora podría pasarte si no hubieses tomado aquella decisión. Durante las paradas de los semáforos en rojo, y alguno que otro en ámbar  pienso en como eres capaz de evadirte de todo lo que forma parte de tu pasado y en como se te puede hacer tan sencillo no pararte a recordar. En los dos únicos pasos de peatones en los que el coche se detuvo, mi cabeza tiene una gran confusión al no saber si sentir admiración o desprecio al pensar en ti, al verte. El debate en el que se discute si tu caminas más en dirección de lo que está bien o lo que está mal parece acabar al aparcar en segunda fila, delante de aquella furgoneta gris metálica. Salir y verte partir, tras arreglar la parte del cinturón que rozaba tu cuello, no me molesta lo más mínimo, no me hace pensar en nada. En ese momento creo haber acabado la sesión de pensamiento, reflexión y filosofía pero, al introducir la llave en la puerta de casa, un último pensamiento vuela fugazmente en mi frente. Si todavía te seguirías acordando de ella a pesar de tener a otra al lado durante todo el viaje.

19.11.10

30.

Acuérdate de que mañana tenemos un plan. Timbras a y cuarto y te abro a y media. Mientras, puedes ir pensando en lo que me vas a decir al verme y en lo que me propondrás después. A mi eses quince minutos me servirán para recogerme el pelo de la forma más absurda de la tarde. Lo que pase cuando te abra la puerta y pases, es algo que incluso la vecina de enfrente desconoce.

18.11.10

29.

Abrió el último cajón del armario y, de debajo de todas aquellas camisetas, sacó lo que pensó que no tendría que usar jamás..
- ¿Una pistola?
- No cariño, una sonrisa muy pequeña
- Y ¿se la puso?
- La lleva en el bolsillo del pantalón desde hace unos días pero es un avance muy grande.

12.11.10

28.

Lo encontró muerto de miedo debajo de la cama del piso de arriba. Con una alfombra atrincherando el lado izquierdo y tres muñecos el derecho, sin darse cuenta de que el frente lo tenía abierto a cualquiera ataque posible. Arrastrándose, silenciosamente, logró situarse a su par y robarle un trozo de manta, con la que se tapaba, para compartir escondite. El levantó un poco la cabeza y al verlo preguntó si se habían ido ya. "No, pero tranquilo, están a punto. No te muevas, esperemos un rato más". Un simple "vale" fue la respuesta que el hermano pequeño le dio al grande. Ahora todo se le haría más fácil, pues pensaba que el miedo era compartido.

9.11.10

27.

- ¡Silencio! ¡Silencio dije! ¡A callar todos!
La maestra siempre golpeaba la mesa mientras se colocaba las gafas para empezar a dictar el texto de la mañana pero, ese día, lo hacía con más ímpetu que nunca. Los niños le solíamos hacer caso pero, también ese día, misteriosamente todos estábamos alterados y hablando de más. Yo, en mi pupitre de madera apolillado de la segunda fila, agaché medianamente la cabeza e hice que mi vista desenfocase la cara enfadada de la señorita para centrarme en el dictado que dejara, el día anterior, sin acabar. "... y así fué como consiguieron, Miguel y su hermano, la victoria de la partida de chapas."
"A día de hoy, se que ganar una partida de chapas con un hermano es uno de los mejores recuerdos que puede tener un niño de su infancia. Por eso, ya acabado el curso y teniendo yo más conciencia de su situación, lamento entregarle el dictado tarde y con las faltas que pudiese tener, señorita. Se que aquel día le acababan de comentar la desaparición del suyo en el ejército y que, por eso, golpeaba con más fuerza la mesa y gritaba en un tono más alto. Verdaderamente, lo siento. Tuvo que ser muy difícil para usted dictar lo dictado."

7.11.10

26.

- Luna está llorando y a nadie le quiere decir el porque. Solo nos pide que la dejemos sola.
- ¿ Entonces por qué no lo haceis?
- ¿Seríamos buenos amigos si no estuviesemos con ella cuando está mal?
- ¿Lo sereis mejores por no hacer lo que os pide?
- Eres un imbecil...
- Y ella jamás volverá a mi lado
- ¿Te extrañas? Nadie querría estar con alguien como tú. Tienes una forma de pensar que no comparte nadie en el mundo, nadie
- ¿Y a las tias no os gustaban los tios especiales? Pues más que yo no lo vais a encontrar
- Púdrete

6.11.10

25.

Nunca, ya desde pequeño, le había gustado hacer rimar el final de las palabras, de las frases. Odiaba la poesía en el colegio, no la entendía. ¿Como poder sentir algo leyendo solo terminaciones iguales? Lo tenía por una pérdida de tiempo y, al igual que la consonancia de los sonidos finales, tampoco le atraía la consonancia de los cuerpos humanos. No lo veía esta vez aburrido sino imposible. Porque unir a dos personas en un equilibrio poético era, para el, robarle la esencia más pura de lo humano.

4.11.10

24.

Por más que lo intentaba no podía entender su comportamiento. Escasas veces se veían aunque hablaban muy de lejos, eso si, las conversaciones eran escasas, cortas y sin relevancia. Era ese, principalmente ese, el motivo por el que no entendía que luego al verse, una vez cada cuatro meses, le atacara de la forma tan drástica y voraz como lo hacía. Tomaba una posición al principio ajena, despreocupada. Hacía como que no sabía de su presencia en el lugar y, tomando el cambio, se acercaba. Llegaba hasta el más cercano de su lado y atacaba. Unía su cara a su cuello, usaba el recurso del abrazo, motivaba a sus instintos a acabar en cualquiera esquina oscura. No podía ser verdad, era inentendible. Era surrealista, alocado y sin sentido. No tenía razón para tirarse a su cuerpo si prácticamente eran desconocidos. Su actitud no cambia, no va a cambiar. Seguirá, su comportamiento, siendo objeto de estudio.

2.11.10

23.

A veces, es mejor vivir haciéndose el tonto. Es más fácil creer que la magia existe, que los regalos debajo del árbol aparecen tras un largo viaje en camello, siguiendo una estrella. Que tus dientes forman parte de la casita de un vergonzoso ratoncito conocido como Pérez. Que las mujeres que son metidas en cajas y atravesadas por doce espadas, siguen siendo guapisimas al final del acto. Que los animales a veces hablan nuestro idioma y que las hadas del bosque son las que hacen cambiar de estación a estación. Que la lluvia se debe a que alguien allá arriba tiene un día triste y que la luna a veces se nos muestra roja, tan cual es, aun que habitualmente se vista de blanco. Que cualquiera fotograma de película será nuestra próxima imagen de vida y que el final de ser felices y comer perdices llegará, antes o después, a cada uno de nuestros banquetes. A veces, sería bueno admitir que todos tenemos un poco de tontería interior.

1.11.10

22.

Era la indecisión, apoderándose nuevamente de su cabeza y de sus pies. No sabía si girarse y pasar o saltar y tirar. El partido estaba en su momento de máximo auge y el no sabía que hacer. Había aprendido, desde muy pequeño, que era un juego en equipo, que tenía que saber apoyarse en sus compañeros y ayudarlos cuando fuera necesario, pero también le dijeran que en los momentos en los que, individualmente, tocaba brillar, no se debía dudar ni un ínfimo segundo. Ahora, estaba en uno de esos momentos en los que podía brillar pero con la ayuda de alguien y nadie le había enseñado nunca que hacer en esos casos. Lo que no quería, era que el tiempo del marcador decidiera por el. Era hora de tomar una decisión, ya.