12.11.10

28.

Lo encontró muerto de miedo debajo de la cama del piso de arriba. Con una alfombra atrincherando el lado izquierdo y tres muñecos el derecho, sin darse cuenta de que el frente lo tenía abierto a cualquiera ataque posible. Arrastrándose, silenciosamente, logró situarse a su par y robarle un trozo de manta, con la que se tapaba, para compartir escondite. El levantó un poco la cabeza y al verlo preguntó si se habían ido ya. "No, pero tranquilo, están a punto. No te muevas, esperemos un rato más". Un simple "vale" fue la respuesta que el hermano pequeño le dio al grande. Ahora todo se le haría más fácil, pues pensaba que el miedo era compartido.

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