19.12.10

33.

Las copas de la noche ya habían hecho su parte dentro de la preparación para el interrogatorio. Sin darse cuenta, no hizo falta ni que su amigo abriera la boca. Las preguntas se obviaron y las respuestas salieron solas.
- Oye, ¿que te pasa? ¿a que viene esa cara?
- Es que no se ha dado ni cuenta de que ya han pasado más de cien días...
- Pero... ¿aun sigues empeñado en ella? No eres tonto, sabes de sobra que está con otro. Los viste más de una vez por la calle y no es la primera vez que lo besa delante de ti.
- Ya, si yo me alegro de que esté siendo lo feliz que nunca había sido pero... son cien días  Cien, que se dice pronto. Y, con lo lista que es, me extraña que en ninguno de estos días se haya atrevido a preguntarme que fue lo que pasó realmente.
- Venga tío, olvídala  Sabes que las personas a veces nos complicamos la vida sin saberlo. Tu ahora lo estás haciendo. Ella quiere vivir sin saberlo y tu tienes que saber que solo te queda vivir sin ella.

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