23.12.10

34.

De como es enamorarse en un trayecto de autobús puede hablarnos cualquiera ser humano acostumbrado a usar el transporte público los fines de semana.
Aquella vez, ella dijera que fuera diferente a todas las que antes le habían ocurrido. En las anteriores ellos la miraban, la ayudaban a subir la maleta o le sonreían mediante el reflejo del cristal. Aquella vez, el no la mirara, no le hablara ni le regalara una media sonrisa.
Por todo esto, ella dijo que aquella vez fuera la mejor. Fuera la más especial y en la que más se enamorara. Tanto, que al bajar las escaleras para salir del bus, se volvió un segundo...
- ¡Gilipollas!
- No voy a salir corriendo detrás de ti
- Tampoco pensaba en que lo hicieras...

... y tras ese segundo, ya nunca se sube en el de las dos. Siempre espera al de las tres.

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