31.1.11

40.

Llegaría, por más que llevasen todo el día evitando hablar del tema, iba a llegar. Estaba cerca. Ambos se levantaran sabiendo que ese día sería el de la despedida. No se volverían a ver hasta dentro de un año largo, incluso dos si todo marchaba bien.
Ahora, ambos pretendían acostarse juntos a modo de despedida pero él no pudo. La sujetó, le impidió que se tirara en cama y la acercó a la pared. Pese a que todo empezara de forma vertical, la horizontalidad pudo más. Acabaron, como bien pudieron, tendidos sobre las mantas.

-Se que no me vas a pedir que te espere en todo este tiempo. Sabes que tanto tú como yo vamos a invitar a gente desconocida a inmiscuirse en la cama.
-Sí, es algo que conocía. Ya me hiciera a la idea.
-De todas formas, que sepas que a ninguna con la que comparta la noche le diré lo que te digo a ti al oído antes de acabar.

El silencio cobró presencia nuevamente, algo normal al ser la madrugada su momento por excelencia. El estaba esperando que ella le respondiera. Ansioso, esperaba oír algo de su boca que igualase al te quiero que cada vez que hacían el amor le regalaba. Algo que realmente le hiciese esperarla, aunque ella lo desconociera.

-Y... tú sabes que solo contigo me pongo arriba. Nadie tendrá el privilegio de pasar por lo mismo.

Sinceramente, a él, con saber eso, le sobraba para un año. Un año largo.

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