1.3.11

43.

El se atrevió a cogerlo de la mano. Solo llevaban cosa de media hora paseando al compás de una tarde pero notaba que el necesitaba que diera el paso de hacer público que no les importaba mostrar que estaban juntos en aquello. Aquel jardín y aquellos bancos. Aquel sol. El momento en el que su mano cogió la de él y fijarse en que llevaba puesto su reloj. El que todas las noches quitaba y posaba en la mesilla de su habitación para recordar el momento en el que todo empezaba y para olvidar la hora en la que todo se acababa. Ahora ya no necesita reloj. Como pasa el tiempo...

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