6.3.11

46.

Se cansó del juego de la nocturnidad semanal, de los intentos fallidos de atracarle la boca. Se dio cuenta de que ya no merecía la pena invertir una noche cada semana en alguien como ella. Al final era verdad aquello sobre lo que siempre había reflexionado: lo único que le atraía de ella era el misterio y la negatividad que la caracterizaba. Excepcionando eso, ella solo era otra más de entre el resto de las caras. Besaba bien, eso ya se lo decían siempre, pero nada que no se encontrara, con más tiempo y nuevas experiencias, en otras. Se cansó y decidió decirle, previamente, que esa semana no le interesaba en absoluto besarla.

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