20.3.11

53.

No había hecho nada. No había ni manifestado una mínima reacción, externamente claro. No había articulado palabra ni ofrecido muecas. No había hecho, absolutamente, nada. Simplemente seguía leyendo aquella revista pestilenta de hace números atrás que a nadie le había llamado la atención. De la misma forma que el a ella. No le había ni llamado, mínimamente, la atención. Era la novedad, era el pase perfecto para olvidar tardes de sol y poder llevar con más calma tardes de hojas secas. Era su oportunidad de volver a no tener que dar explicaciones ni sucumbir a los reproches matutinos. Y si, no le había dicho nada de esto. El seguía pensando que en algún momento levantaría la cabeza de aquel conjunto de hojas grapadas al escuchar el sonido del pisar las hojas. Ella seguía firme en entender que aquel retal de letras y fotos era lo único en lo que centrarse aquella tarde.

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