17.5.11

72.

Se gritaron mutuamente  Ella, al principio, le respondía con un tono más subido para igualar el de él pero no con la finalidad de enfadarse. El, sin darse cuenta de este matiz o simplemente ignorándolo, seguía alzando la voz para decir cosas sin sentido. Cosas que ella no se creía, por dentro llegaba a reírse. El se dio la vuelta en la cama y dijo que le daba igual todo, que se fuera, que ya no quería pasar la noche a su lado. Ni aquella, ni ninguna otra más. Ella, viendo que se lo estaba diciendo sin mirarla a la cara, se levantó de su lado, se puso la ropa e hizo como que subía la cremallera de las sandalias.
Pisoteó fuerte el suelo de madera hacia la puerta y la abrió. Su felicidad hizo que se volviese para ver si él miraba pero no era el caso. Entrecruzó la puerta, tenía ya un pie en el pasillo y, no notando ninguna señal por la parte del cuerpo atrincherado en el colchón, volvió dentro de la habitación con el máximo sigilo y la pechó. Acababa de hacer que se fuera y justo en el momento en el que se escuchó el cerrar de la puerta, él tiró las sábanas hacia un lado y se levantó corriendo de la cama. Se paró en seco al verla aún allí.
La miró. Su cara seguía reflejando un enorme enfado, sin motivo. Le cogió la cara, se acercó a ella y simplemente dijo:
- No vuelvas a hacerme esto.

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