11.6.11

85.

Así fue como se conocieron, una tarde de invierno. A ambos les gustaba pasear por la playa cuando llovía pero solo a ella se le pasaba por la cabeza el meterse en el agua.
El recuerda que la primera vez que la vio estaba sacándose la camiseta contra el gélido viento para mirar hacia arriba, dejar que el aire llevara su pelo en la dirección que le apeteciera y echar a correr hacia el mar oscuro e agitado. Sin miedo a la reacción de su piel al entrar en contacto con él y así, poco a poco, verla desaparecer entre las olas y la espuma. Sonreír desde la distancia y seguir andando.
Ella sabía que, cada tarde que el tiempo no era bueno, el la miraba desvestirse y coger carrerilla antes de echarse a nadar. Justo en el momento en el que el cuello de su camiseta soltaba su pelo y ella levantaba la cabeza hacia el viento, sabía que el la estaba mirando, lo que la hacía medio sonreír y correr veloz a sumergirse.

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