15.6.11

87.

He de decir que no son muchas las veces, en la vida, que el destino te brinda la oportunidad de marcar las casillas del calendario. Haciendo repaso al mio, a mi cabeza, las hay de todos los estilos y, sobre todo, de la infinidad de temas y motivos. La gente tiene la extraña sensación de creer que si de alguna manera, por tonta que sea, haces que algo perdure, eso se mantendrá para siempre. Ilusos todos los jóvenes, y ya no tan jóvenes, que pensáis en la inmortalidad de las memorias. Este viejo literato se atreve a deciros, aun teniendo en cuenta las probables y fatales consecuencias, que las marcas en los calendarios no son más que eso, marcas. Símbolos gráficos. Que así como el tiempo viene, está y se va, los calendarios también “caducan” anualmente y los recuerdos se tiran al contenedor de reciclaje inmersos en 365 días cuadriculados, aproximadamente. No dejéis que las cosas os tengan que venir a la cabeza al ver dibujos de tinta. Haced que vuestra cabeza sea quien se sature de ellos y los deseche a su antojo cuando lo crea conveniente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario