11.8.11

91.

No esperó mucho tiempo porque no le gusta hacerse de rogar. Primero un brazo, luego la cintura, más tarde las piernas, el cuello y la espalda. Finalmente, el agua cubrió la totalidad de su cuerpo, rozando suavemente sus labios. Le sonreía, lo hacía muy despacio, arqueando ambos lados de la boca. Al unísono. A ella le encantaba sentirse libre dentro de la gran masa acuática. Podía gritar, pero no quería hacerlo. Optó por dejar que la marea, no muy agitada, la llevase primero en dirección izquierda y luego, todo recto.
Decidió hacerlo de inmediato, no le gustaba que la gente se le resistiera. Primero fue su cintura, luego su torso, más tarde el pelo, la cara y los glúteos. Finalmente, el sol empezó a quemarle todo el cuerpo, siendo la más sensible su faz. Le sonreía, lo hacía lentamente, dibujando en paralelo los dos extremos de la boca. A él le volvía loco la sensación que el calor le creaba sobre la piel, no muy tostada. Podía apartarse, pero no quiso hacerlo. Optó por dejar que la temperatura subiese, no de forma rápida, y le erizase todo el bello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario