7.12.11

105.

Con mi última intervención me di cuenta de que te dolía realmente, de que mi presencia te hacía un daño irremediable, y lo decidí. Lo primero que pensé fue que me sería imposible, improbable, sobrellevar la falta de tener a quien dar las buenas noches, todos los días, y tener respuesta. Luego, el sentimiento de que haría cada vez que me cruzase contigo fue el protagonista de mi pensamiento pero tenía que ser así. Mi egoísmo estaba cambiando todo entre los dos y tu no podías actuar igual con mi comportamiento habitual. Diario. Ahora, han pasado más de cien soles y supongo que estarás más contento de lo normal. Sinceramente, creo que estás teniendo lo que siempre habías deseado, merecido. Viéndote, a lo lejos, con su sombra, solo pienso en lo bueno que es tomar la decisión adecuada a su debido tiempo. En el momento oportuno, siempre.

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