4.5.12

149.

Llegados nuevamente a este punto de la lección, he de decirles que no es aquí, en aulas como esta, dónde encontrarán las mejores maneras y directrices para formarse como profesionales. Quizás les vaya a arruinar la sucesión de años que han invertido en asistir a mis clases, más he de ser sincero con ustedes, porque se lo merecen: las lecciones que buscan están caminando por la calle.
Aquí podemos mostrarles cómo sería la opción más normal a la hora de actuar en una realidad ficcionada pero, ahora que ya saben la verdad y conocen mi método de enseñanza, díganme ¿quién continúa creyendo en la normalidad del porvenir, hoy en día? No hace falta que levanten las manos, ni mucho menos que se pronuncien -pues tampoco lo han hecho nunca en mi presencia- porque sé que son ustedes hábiles y avispados y que han caído en la cuenta de mi ironía.
Llegados a este punto, como les iba diciendo, tengo que agradecerles su presencia, en algunos casos, y su ausencia en muchos otros. Desearles mucha suerte en sus próximos caminos, pues no dudo que los habrá. ¿Lo dudan ustedes?
Su silencio, como siempre me hace confiar en que no cambiarán sus formas ni sus cometidos. Ni conmigo ni con el resto de salvajes que les esperan a su salida.
Sin más demora, señores y señoras, recojan sus cosas, salgan por esa puerta y comiencen a vivir.
Gracias y ánimo.

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