10.5.12

152.

-¡No es justo!
-No empieces a quejarte, te había avisado

Jugaban desde niños a ver quién era el que se rendía primero.

-¿Y si te pego qué?
-Sabes la regla que mantenemos. Tu me das, yo te la devuelvo con la misma fuerza pero multiplicada por tres. Es así

El grande partía, desde el comienzo, con la ventaja de su mayor altura y la potencia de sus piernas. Largas y musculadas. El pequeño tenía a su favor la agilidad de una gacela y el escaso tamaño de su cuerpo, que le permitía esconderse en los sitios más inocurrentes.

-Boh... hoy no me apetece
-Ya claro, porque sabes que te gano
-No. No es eso
-Si, ya... Te creo...

Los vaciles y tonitos desafiantes estaban a la orden del día en cualquiera de los espacios que su casa albergaba. Los reproches, los motivos por los que empezar una batalla de gritos, los “no me toques” y “tu a mi tampoco”.

-No me importa
-Pues a mi menos

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