24.5.12

157.

-¿Para quién va a ser?

Las mismas manos diminutas que, en poco tiempo habían pasado el libro sobre la mesa, se impulsaron para alcanzar a ver su fuente emisora.

-¿Para quién va a ser papá?

El, grandioso tras llevar ya más de cien ejemplares firmados a lo largo de la tarde, levantó por primera vez los ojos del papel -alejándose de la pluma- y volvió a repetir:

-¿Para quién va a ser?

La pequeña, con el ceño fruncido más de lo que habituaba a ofrecerle antes de enfadarse de verdad con el, se quedó quieta esperando una respuesta positiva, e interior, por parte de él.

-¡Ah! ¡Perdona cariño no te había visto!

La niña sólo tuvo que levantar la vista, de manera indiferente, sin mover el resto de su rostro, para que su padre soltase lo que tanto tiempo había aguantado: la sonrisa verdadera de la firma.

-Para la peque de papá ¿Está bien así? ¿Te gusta o lo cambiamos?
-No me convence mucho pero podemos discutirlo en casa

La niña, temerosa de incumplir el ritmo de la fila, recogió de puntillas su libro y, guiñándole tímidamente un ojo al protagonista, se escapó corriendo.

-¡No llegues tarde papá!

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