22.8.12

171.

Ya no era un problema y ya no era su problema. Tras pensarlo durante mucho tiempo, todo el que había pasado tirado en su puerta esperando, su negativa acabó por vencer ante el pulso a su fuerza.
Había pedido perdón mil veces. Había roto con todo aquello que lo había hecho llegar a dónde estaba ahora. Había esperado, sin necesidad de una sola palabra, a que simplemente le volviese a dirigir la mirada. Había hecho oídos sordos a todas las tentaciones morenas de su paso.
Y había conseguido descubrir que nada le había servido.

La única vez que lo dijo, la primera y la última también, su estado de enfado (en caliente) había camuflado la realidad latente.


-No puedo y no creo que pueda.


Su mente decía que si lo sería, que se daría cuenta de que no todo se podía esfumar como si nada. Finalmente, su reina se cansó de proteger al rey de todos los jaques frecuentes en “su partida”. Y cuando la reina se da cuenta de que ya no se puede seguir peleando por una victoria, la partida está perdida.


Se levantó de su puerta, sin mirar atrás con los ojos pero si con la cabeza, y partió a emprender una nueva vida. Esta vez, cualquier lugar podía ser un buen tablero de ajedrez dónde empezar la partida.


Dos noches más tarde, su objetivo se dignó a acercar la cara a la ventana, tras la cortina. Descubrió que ya no estaba allí.


P.D. Esta vez, se elegiría jugar con negras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario