15.9.12

173.

El silbato sonó antes y no pudo continuar.
No por falta de ganas ni de fuerzas, al contrario. No había salido de los últimos desde la línea de salida, tampoco encontrara obstáculos en el camino.
El trazado estaba saliendo a pedir de boca y, desde el punto en el que sus pies seguían participando, ya se podía divisar -aunque borrosa- la cinta de meta.
Eso lo animó, lo motivó, aumentó sus ganas de establecer algo serio. De verdad y de una vez por todas.
Sin embargo, con la mente y las extremidades implicadas totalmente en conseguir la victoria, el pitido sonó antes de tiempo y descuadró "su mundo" por completo.

¿Quería seguir corriendo? Si
¿Conseguir llegar a la meta como había estado deseando durante tanto tiempo? Si

Las respuestas afirmativas que ahora se planteaba, ya tirado en el suelo, encogido, no servían de nada.

Lo había frenado, en seco.


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