23.11.12

190.

Ocurre a veces, te acuestas medio a sabiendas y te levantas con el conocimiento pleno: las reglas del juego han cambiado.
A partir de ahora no va a ser el bueno el que sobreviva al final de esas películas cuyo argumento es de predicción sencilla, será el cabrón que les hace la vida imposible al resto el que se salga con la suya. ¿Cuánto tiempo has estado deseándolo? Tras eso, tras la puñalada, no va a filmarse una segunda parte. En primer lugar, porque el presupuesto ya es escaso para hacer público el inicio como para andar a disgregándolo en varias sagas y, en segundo lugar, porque ya basta de engañar a la audiencia: las segundas partes no sirven. No valen para nada.
Sencillamente, la complicación del sector se resume en lo siguiente: hay una serie de personas, rara vez competentes, que saben dar con la fórmula exacta del arte de "cortar". Saben exactamente dónde producir el corte en una historia pobre para que unos cuantos, aficionados a la comodidad de las butacas del cine, vuelvan a sentar sus posaderas en estas esperando que la "costura" que de sus bonitas y rosas historias se va a mostrar, va a tener e mejor remate nunca lucido.
No señores, a partir de esta mañana el juego ya no es tan simple como tirar el dado, observar el número que el azar nos ha ofrecido y mover ficha.
¿Cuánto tiempo has estado deseándolo? Se el primero en ganarte el título de "malo de la película". El casting está abierto ya y, esta vez, lo único que hay que conseguir -sobre las tablas- es no poner la famosa cara de pardillo del "bueno de la peli".

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