28.11.12

191.


No, no tengo ni idea de por qué lo hice pero si, lo hice. Después de aguantarme las ganas, no se si de pulsar el botón verde o el rojo, tantas veces... me decidí a pulsar al menos uno de los dos.

-¿Si?
-Vaya... - hubo unos segundos en silencio y luego siguió con una voz entrecortada- sinceramente, se me ha olvidado hasta lo que quería decirte.
-¿Y eso?
-Es que nunca me coges el teléfono, esperaba que esta vez fuese también así
-¿Llamabas para nada entonces?- intenté reírme, o sonreírle, no sé...
-No, realmente creo que intentaba llamarte simplemente para que no me cogieses y seguir haciéndome a la idea de que mi hipótesis de que algo te está pasando se corroborase
-...
-¿Tengo que intuir que he dado en el clavo no? ¿Dardo al centro, partida ganada?
-Sabes que no, morena -sabía hacerme reír incluso con las peores gracias en los momentos más inoportunos- simplemente, has hecho una buena partida
-Entonces ¿qué pasa? Porque que pasa algo ya lo sé
-Pues... -joder, era tan sumamente clara, a veces, que me imponía demasiado respecto hasta por teléfono
-¿Pues?
-Pues que... joder, no se cómo decírtelo. En serio
-¿The End?
-...
-A ver ¿qué? Mis clases de inglés son demasiado buenas, sé que estarás alucinando con la pronunciación pero contéstame hombre. Me sirve en castellano 

Volvió a hacerlo, me sonrió y me hizo reír, o sonreír, no se...

-Verás, no es que esté con otra persona pero... vamos, que estoy en vías de...
-Ya lo sabía

Con esa respuesta, simplemente me hizo tragar el conjunto de palabras atravesadas que subían por mi garganta.

-¿Ya lo sabías?
-Si, a caso ¿habría otra razón para que llevases, como cosa de tres semanas, sin cogerme el teléfono? -ahí su tono me desconcertó, no sabía si estaba siendo irónica, sarcástica, real, hipócrita... - Supongo que no
-Supones bien

Los segundos en silencio del comienzo volvieron a repetirse y, pese a ser como cosa de simplemente cuatro o cinco, si me apuras seis, a mi me dio tiempo para repasar todo lo que le había mentido. Todo lo que no sabía si decirle o si no.

-Verás...
-No verás no -estaba claro, llegaba ahora el momento de escupirme todo encima- el caso es ¿vas a bajar a ver el partido?

Volvió a descolocarme, por completo ¿a cuento de qué venía esa pregunta ahora?

-Si, he quedado en hora y media pero ¿que más da eso ahora?
-Pues es que me he quedado sin señal en casa y agradecería que me informases de como transcurre la historia. Lo haces mal, lo sé, pero mejor que nada...

Me lo dijo así, me pidió un mensaje al acabar el partido y se quedó tan a gusto. Ni siquiera era de los importantes, ni clasificatoria ni finales, pero ahí estaba ella con sus grandezas. No dejaba de hacerlo.

-Oye... tampoco soy tan negado -ahora si lo sé, esta vez le sonreía.

No, no tengo ni idea de por qué lo hice pero si, lo hice. Colgué el teléfono y, horas después, escribía un... ¿para que negarlo? Como ella había anticipado, escribía un patético mensaje de texto con el resultado del partido. Obtuve como contestación una “llamada perdida”, de las que se hacían años atrás, y se acabó el día.

Se quedó tan ancha. Me pidió un mensaje con dos números separados por un guión y se quedó tan sumamente ancha.

Ahora... Ahora, sinceramente no quiero ni pensar en qué lugar del mundo estará perdida. Porque otra cosa no, pero perdida estará un rato largo, con la pésima orientación que tiene. Bueno, tal vez su buena pronunciación en inglés la hubiese ayudado a salir de alguna que otra. Ahora también lo estoy haciendo, y lo sé, sonriendo. Bueno, o sonriéndole.

Seguramente ha roto los corazones do los más canallas de los barrios bajos de la city -si, mi pronunciación es patética, como mis mensajes- y sin tener que coserse el propio más de una vez. ¿Habría pasado alguna de sus noches en chirona? Ahora reía. Si, seguro que si. Cabeza loca... cuánto he perdido sin ti. Cuánto me he perdido de ti.

Volvió el silencio incómodo aunque ahora solo lo atravesaba yo. Y es que, después de aguantarme las ganas, tanto tiempo, no se si de pulsar el botón verde o el rojo.

Una vez elegí. Escogí el verde, y la jodí, esta vez será el rojo, pues no tengo derecho a joderle lo que sea que esté haciendo ahora. Puede que ahora sea ella lo que se encuentre en vías de...

Suerte, morena.

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