25.12.12

197.


Empezó todo un 24 de febrero, paralelismo que quiso mantenerse hasta el final: un 24 de diciembre.
Una fecha festiva marcada por los diferentes y variopintos disfraces portados por toda la sociedad junto a otra en la que, solo son diversos señores gordos, entrados en edad y con baratas barbas canosas, los que se visten de rojo para marcar la distinción de la jornada. Ambos límites englobaban una franja temporal de diez meses -relacionados con la totalidad de estaciones del año- en los que habían pasado infinitas cosas. Demasiadas como para relatarlas de forma vaga e olvidada.
Simplemente, compartir como ejemplo, con todos aquellos gozosos del buen cine y la buena lectura que se quedaron perplejos -a rayas- al consumir la historia de El curioso caso de Benjamin Button sin lograr entender su verdad tras el matiz ficticio, que este caso es igual. Idéntico.
El regalo que debía aparecer debajo del árbol en la madrugada del último mes de la docena, llegó inesperadamente -sin lazo y sin envoltorio- a altas horas del mes más corto; teniendo que ser devuelto futuramente, sin aviso, el mismo día: un 24 de diciembre.

21.12.12

196.


ACTO* ÚLTIMO

(Se aparta y le sonríe, desde algo más arriba de su mirada)
-Espera, espera... Creo que no es el lugar más adecuado. No es el idóneo

(Su tono debe implicar el ejemplo de su particular “retranca territorial”)
-¿Y cuál lo sería?

[…]

-Eres la única persona a la que no le gusta como lo hago

(Intenta disimular la carcajada correspondiente mediante el sonrojo)
-¿Me sorprendes ahora? ¿Acaso tienes una manera especial de hacerlo?

(Con sorpresa, pero sin decepción, por su primera pregunta)
-Vaya... no, pero... Que nunca, hasta hoy, me habían criticado al acabar

(Con esplendor)
-No creo que necesites que te pida disculpas. Es mi trabado, soy crítica

(Ofrece una mirada silenciosa, en la penumbra del cristal)
-Eso ha sonado muy mal por tu parte

(Ejemplificando otra vez la “retranca territorial)
-¿Por qué? ¿Ha dado la impresión de que solo tengo un único ámbito de crítica?

(Mostrando gran seguridad como intento por volver a recuperar el papel protagonista)
-Si, la verdad es que si

(Demostrando que la estrella sobre las tablas sigue victoriosa)
-Es sólo un parecer, el teatro implica eso


_______________________________
* Hace aquí la palabra acto referencia a cada uno de los pases de la obra y, en este caso concreto, también al encuentro sexual de protagonista y antagonista

15.12.12

195.


No puedo más y creo que es justo, tal y como tu decidiste hace tiempo, dejarlo.

No es una buena época ni el momento sentimental que atraviesas el idílico, pero yo tumbo a mi rey y te doy la partida por ganada.

Supongo que, tarde o temprano, te esperarías que decidiese algo así. Tal vez no de forma tan "repentina" pero es lo mejor, no para los dos. Es lo mejor para mi.

No me avergüenzo ni me arrepentiré de decirlo tan abiertamente.

Si hay algo que "he aprendido de ti", además de que la cara sufre de trastorno bipolar, es que el orgullo y la soberbia pueden más que un sentimiento que nunca tuvo lugar. Ni se dio.

Porque sí, lo he investigado y hoy sé que, ya cuando el revisor me pedía el billete de tren para sellarlo, tu tenías otros planes.

No eras un guitarrista alternativo de garaje ni una estrella en potencia de un deporte minoritario pero, aun así, entiendo que lo dejases todo y te fueses.

Yo también lo haría.

Lo que no entiendo es que no aceptases el hecho de que tu vida había cambiado, estaba cambiando y seguiría con dicha dinámica. Más si cabe.

Ahora, soy yo una futura y potencial nebulosa, y decido lo mismo. Irme. No quiero más malos ratos, tragos y contestaciones. Añadiendo que, lo que deseo con mayor intensidad es que -la que espero que sea mi paz- no se vea perturbada por un rótulo de cuatro letras en el parpadeo de la pantalla de mi PDA. Nunca más.

¿Dónde las dan las toman? ¿El régimen del "ojo por ojo"? Ojalá, te lo impondría con sumo gusto pero me supone perder más tiempo.

Sin más, te deseo lo mejor pero a la inversa. Tu ya deberías (no) entenderme.

6.12.12

194.


Estaba inmersa en la lectura rápida del programa antes de que la obra comenzase. El auditorio no estaba ni mucho menos lleno, probablemente el público no llegase a ocupar ni la mitad de las butacas disponibles. Tal vez sí de disponerse las pertenencias en un asiento independiente.

Pasando la vista, del prólogo a la enunciación de los protagonistas, vio como había llegado alguien en el último momento para escoger, fortuitamente, el sofá delantero al de ella.

-Menuda suerte,vaya .- Lo había pensado en alto

El hombre se volteó de inmediato y comenzó el diálogo:

-¡Ah, eres tú!
-Hombre, tu otra vez por aquí esta semana
-Si, tuve que faltar las primeras semanas porque tenía ciertos asuntos que finiquitar pero ahora ya no me pierdo una

-(…)
-(…)

La conversación siguió tanto como la bajada de las luces máster y el silencio en la sala se lo permitieron.

Tras hablar del esbozo de sus vidas, de resumir la evolución de su trayectoria hasta elegir esos asientos y caer en la cuenta de que la única información que les faltaba por compartir era la referente a sus nombres de pila, fue el quien mencionó la última frase. Con ella, se pondría final y sentido a aquel extraño intercambio de palabras:

-La verdad es que, sino fuese por mi novia, ahora mismo estaría con otros deberes. Por el sur del país.

5.12.12

193.


Sintió la necesidad de descolgar el teléfono y llamar. No lo hacía, verdaderamente, porque el programa mencionaba uno de esos prefijos que, en el mismo instante de marcarlos, sabes que estás empeñando un órgano vital para tu existencia pero, la verdad, era que estaban -a su parecer- tratando el tema desde un punto de vista muy injusto.

Aquel programada radiofónico, al que sólo recurría las noches que tenía guardia, era de corte sensacionalista y, bien cierto también, que conocido por su opinión radicalizada sobre determinados temas pero lo de esa noche... se les estaba yendo de las manos. Lo de esa noche no tenía ni pies ni cabeza.

Primero empezó por pensar y (re)pensar si realmente el presentador, conductor, locutor, o como quiera que se llamase su función, pensaba interiormente lo que estaba verbalizando o si solo se limitaba a leer diversos papeles, esparcidos sobre la mesa. Esa última idea, la cual le otorgaba más sentido al programa, se le cruzó por la mente al ver -en su propia mesa- todos los informes de esa tarde que debía terminar en menos de tres horas. Antes de finalizar su turno.

Luego, pasó a la siguiente cuestión: ¿quién demonios escribía las líneas de ese guión?

3.12.12

192.


Clin.. clin... clin... Es devastador, desolador, desconcertante y, realmente, molesto.

He tenido “compañeros” de todos los estilos, colores, gustos y orientaciones sexuales pero ninguno tan sumamente insoportable como aquel rapado loco.
La poca imaginación, ingenio e inventiva que reinaba, y sigue aún con la corona puesta, en el Módulo C es lo que tiene, que llega un joven calvo y con comportamientos, verbales y comportamentales, fuera de lo común y su apodo ya tiene que ser: rapado loco.
Y digo yo, bueno, y me digo yo ¿por qué no hiperactivo con alopecia?

Bah, no vale ni la pena. Panda de inútiles.

Creo que llevo ya demasiadas tardes en este cobijo. Me estoy volviendo estúpido, blando, débil... ¿benévolo? No, eso nunca. Mis acciones delictivas han sido siempre mi marca de identidad, mi personalidad tomando parte en el asunto que nos comete. ¿Nos? ¿de verdad? Mira que eres creyente amigo mio.

Clin... clin... clin... Pedazo de... ¡Dios! ¿No te das cuenta de que me estorbas?

Porque existen una serie de barrotes ínfimos, pero de hierro, que no puedo atravesar. No porque no quiera -que ganas no me faltan- solo que...

Bah, no vale ni la pena. Inútil.

Realmente, podéis pensar lo... bueno, perdón a mí mismo, puedo pensar lo que me apetezca -tiempo me sobra, para pensar y para salir de aquí- pero me es indiferente que el número, de años, sea un diez o un veinte. No soy sincero porque el maldito clin.. clin... me desquicia pero, pese a todo, el habitáculo es el mismo, las ratas no van a mutar y no creo, por lo que muestra la media hora de televisión en el comedor, que la economía se encuentre en un momento como para...

Bah, no vale ni la pena. Panda de inútiles.