3.12.12

192.


Clin.. clin... clin... Es devastador, desolador, desconcertante y, realmente, molesto.

He tenido “compañeros” de todos los estilos, colores, gustos y orientaciones sexuales pero ninguno tan sumamente insoportable como aquel rapado loco.
La poca imaginación, ingenio e inventiva que reinaba, y sigue aún con la corona puesta, en el Módulo C es lo que tiene, que llega un joven calvo y con comportamientos, verbales y comportamentales, fuera de lo común y su apodo ya tiene que ser: rapado loco.
Y digo yo, bueno, y me digo yo ¿por qué no hiperactivo con alopecia?

Bah, no vale ni la pena. Panda de inútiles.

Creo que llevo ya demasiadas tardes en este cobijo. Me estoy volviendo estúpido, blando, débil... ¿benévolo? No, eso nunca. Mis acciones delictivas han sido siempre mi marca de identidad, mi personalidad tomando parte en el asunto que nos comete. ¿Nos? ¿de verdad? Mira que eres creyente amigo mio.

Clin... clin... clin... Pedazo de... ¡Dios! ¿No te das cuenta de que me estorbas?

Porque existen una serie de barrotes ínfimos, pero de hierro, que no puedo atravesar. No porque no quiera -que ganas no me faltan- solo que...

Bah, no vale ni la pena. Inútil.

Realmente, podéis pensar lo... bueno, perdón a mí mismo, puedo pensar lo que me apetezca -tiempo me sobra, para pensar y para salir de aquí- pero me es indiferente que el número, de años, sea un diez o un veinte. No soy sincero porque el maldito clin.. clin... me desquicia pero, pese a todo, el habitáculo es el mismo, las ratas no van a mutar y no creo, por lo que muestra la media hora de televisión en el comedor, que la economía se encuentre en un momento como para...

Bah, no vale ni la pena. Panda de inútiles.

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