6.12.12

194.


Estaba inmersa en la lectura rápida del programa antes de que la obra comenzase. El auditorio no estaba ni mucho menos lleno, probablemente el público no llegase a ocupar ni la mitad de las butacas disponibles. Tal vez sí de disponerse las pertenencias en un asiento independiente.

Pasando la vista, del prólogo a la enunciación de los protagonistas, vio como había llegado alguien en el último momento para escoger, fortuitamente, el sofá delantero al de ella.

-Menuda suerte,vaya .- Lo había pensado en alto

El hombre se volteó de inmediato y comenzó el diálogo:

-¡Ah, eres tú!
-Hombre, tu otra vez por aquí esta semana
-Si, tuve que faltar las primeras semanas porque tenía ciertos asuntos que finiquitar pero ahora ya no me pierdo una

-(…)
-(…)

La conversación siguió tanto como la bajada de las luces máster y el silencio en la sala se lo permitieron.

Tras hablar del esbozo de sus vidas, de resumir la evolución de su trayectoria hasta elegir esos asientos y caer en la cuenta de que la única información que les faltaba por compartir era la referente a sus nombres de pila, fue el quien mencionó la última frase. Con ella, se pondría final y sentido a aquel extraño intercambio de palabras:

-La verdad es que, sino fuese por mi novia, ahora mismo estaría con otros deberes. Por el sur del país.

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