15.12.12

195.


No puedo más y creo que es justo, tal y como tu decidiste hace tiempo, dejarlo.

No es una buena época ni el momento sentimental que atraviesas el idílico, pero yo tumbo a mi rey y te doy la partida por ganada.

Supongo que, tarde o temprano, te esperarías que decidiese algo así. Tal vez no de forma tan "repentina" pero es lo mejor, no para los dos. Es lo mejor para mi.

No me avergüenzo ni me arrepentiré de decirlo tan abiertamente.

Si hay algo que "he aprendido de ti", además de que la cara sufre de trastorno bipolar, es que el orgullo y la soberbia pueden más que un sentimiento que nunca tuvo lugar. Ni se dio.

Porque sí, lo he investigado y hoy sé que, ya cuando el revisor me pedía el billete de tren para sellarlo, tu tenías otros planes.

No eras un guitarrista alternativo de garaje ni una estrella en potencia de un deporte minoritario pero, aun así, entiendo que lo dejases todo y te fueses.

Yo también lo haría.

Lo que no entiendo es que no aceptases el hecho de que tu vida había cambiado, estaba cambiando y seguiría con dicha dinámica. Más si cabe.

Ahora, soy yo una futura y potencial nebulosa, y decido lo mismo. Irme. No quiero más malos ratos, tragos y contestaciones. Añadiendo que, lo que deseo con mayor intensidad es que -la que espero que sea mi paz- no se vea perturbada por un rótulo de cuatro letras en el parpadeo de la pantalla de mi PDA. Nunca más.

¿Dónde las dan las toman? ¿El régimen del "ojo por ojo"? Ojalá, te lo impondría con sumo gusto pero me supone perder más tiempo.

Sin más, te deseo lo mejor pero a la inversa. Tu ya deberías (no) entenderme.

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