23.1.13

201.


¿Y si te mueres de ganas por qué no cierras la puerta, apagas la luz y me coges de los brazos? ¿Por qué quedarte en la acera de enfrente mirando de reojo cuando realmente quieres cruzar y arrastrarme hacia el interior del portal? ¿Por qué te conformas con no vivir la historia en la que me impides negarme? ¿No es irónico que te refugies en otra cuando podrías atrincherarte en mi cama noche tras noche sin que yo te reprochara nada? ¿No suena sarcástico decirle que te gusta cuando realmente cuando le bajas los pantalones piensas que desciendes por mis piernas? ¿A que estás esperando para olvidarte de la doble vida que tienes montada y empezar a vivir la tuya, pero conmigo? Quizás tienes miedo a, una vez empezado, no ser quien de volver atrás. Miedo a no poder parar. 


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