10.3.13

209.


-Eh, ¡tú! ¿Tienes algún problema con mi chica?
-¿Perdona? ¿Has dicho tú chica? No soy de tu propiedad Barlo
-No estoy hablando contigo, nena, si no con el imbécil que no deja de mirarte al escote
-¿Es a mi? Creo haber escuchado decirle que no es nada tuyo
-A ver, ¿cómo te lo explico? Esto es entre tu y yo. ¿Estás intentando algo con ella?
-¡Barlo para! No tienes ningún derecho a decirme con quién puedo tomarme una copa o dejar de hacerlo
-Ahí lo tienes, grandullón. Ella ha hablado
-Estás llegando a mi límite, capullo. ¿Quieres mantener esta charla fuera o prefieres ahorrarle trabajo al barman limpiando por él el suelo? Con tu cara claro...
-No, basta. Estoy harta de esta situación. Que a ninguno se le pase por la cabeza montar un numerito aquí. Y menos ahora. ¿Me he explicado con claridad?
-Perfectamente. Si tu “je-fe” nos deja, me encantaría seguir con nuestra conversación
-¿Vuestra qué? Bueno, creo que tu te lo has buscado, tío. Te lo has ganado solito. Nena, apártate de ahí, tengo un culo que patear.
-Si “nena”, apártate que lo que viene va a ser... ¿duro?
-¿Sabéis qué? Que os jodan, a los dos. Que os den, definitivamente, por el culo.

Le dio el último trago al vaso de la barra. Agarró su bolso y desapareció de escena. Recordándose a si misma que no todas las noches tienen un buen amanecer. Mas, no dejó la puerta del bar tras de sí sin antes rectificar:

-No, mejor hacedlo mutuamente. El uno al otro, daos por culo. Menudo par...

No hay comentarios:

Publicar un comentario