12.6.13

223.

-Pásamelo

Las sonrisas cruzadas se intercambiaron entre los allí presentes, ante tal palabra.

-¿Que te pase el qué?
-Venga, sabes bien de lo que hablo. Pásamelo

No pudo soportarlo más y dejó escapar una carcajada -insólita en el- entre sus dientes. Sus, todavía, brillantes, perfectamente alineados y blancos dientes, por mucho que le pese a los dichos comunes y a las reglas establecidas.

-A ver, dímelo una vez más. Pero que sea apuntándome con el dedo al estilo del Tío Sam, a ver si así esta vez logro creerte

Los que jugaban con las miradas siguieron con el intercambio, entre pequeños sarcasmos y grandes ironías. Todos ellos mudos, claro.

-Te he dicho que me lo pases, no hace falta que te apunte con un dedo norteamericano
-¿Entonces?

Se levantó de su parcela e invadió, sin aviso, la suya. La de él.

-Entonces, me lo pasas. Y todos contentos

El intercambio, ya famoso en el ambiente, siguió presente pero, esta vez, no era cuestión de vista sino de tacto.

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