26.2.11

42.

- ¿No has tenido un buen día verdad?
- No lo sé ¿Por qué lo preguntas?
- No te noté como siempre...
- ¿Y eso? ¿Cómo es como siempre?
- Pues, no te has levantado por mi lado de la cama, arrastrando contigo la manta y dejándome al descubierto del frío. Has ido por la derecha y no te has atado el pelo ni has hecho café. Te marchaste sin hacer ruido con la puerta y no me tiraste del pelo al verme, dos horas después, por el pasillo. He llegado no y había nota con lo que querías para comer, sabiendo que al ser miércoles yo llegaba antes que tu a casa, y no te has puesto como una loca al ver que no quedaba zumo de melocotón. Simplemente has abierto el de piña. Todo es muy raro pero, lo que más me extrañó, es que no dejases la puerta del baño abierta al irte a la ducha
- La verdad… no había pensado en todo eso, pasé el día con total normalidad
- Vamos, que tu abras el zumo de piña no es para nada ejemplo de normalidad

14.2.11

41.

Tras el cristal del coche, solo podía quedaba pensar en que a partir de ahora ya no tendría a nadie que le estropease las noches con amigos y cerveza, que le acabase con el gas justo antes de ir a ducharse o que le dijese todos los días lo mal que se peinaba. A partir de ahora, tenía infinita libertad para probar diferentes tonos de piel y distintos colores de pelo. Libertad para elegir lo que hacer y decir. Libertad para meterse en la bañera, en cualquier momento.